sábado, 24 de junio de 2017

70 años y sin novedad en el frente

Kenneth Arnold
Día memorable para la ufología mundial, ya que un día como hoy, por medio de una adhesión de firmas y posteriormente una proclama, se aprobó el día 24 de Junio del 2001 como el día “Mundial de la Investigación OVNI”, variando año con año el título de la celebración, como por ejemplo “Día del Investigador OVNI”, “Día del Platillo Volador”, “Día Mundial de la Ufología”, y demás títulos alusivos al denominado “Primer avistamiento OVNI de la era Moderna”; un hito en la historia de los entusiastas e investigadores y un parteaguas en la investigación del fenómeno OVNI. Para muchas cosas hay un antes y un después; el caso de Kenneth Arnold es ese punto que los divide en la investigación del fenómeno OVNI. Claro que luego se aludió a casos anteriores que surgieron mucho después al escarbar en la historia; yo mismo no estuve de acuerdo en el caso cuando se hizo la encuesta, pues para mí el verdadero día debía ser el 12 o 13 de Agosto, incluso los dos, pues durante esos dos días, pero de 1883, el ingeniero José Árbol y Bonilla, astrónomo del observatorio de la Universidad de Zacatecas, pudo contar 447 objetos cruzando el disco solar, siendo el primero en enviar evidencia de extraños objetos en el cielo a la Sociedad Astronómica de París.

Esas fotografías y el informe del Ingeniero fueron publicados 2 años después en la revista L’Astronomie; no sin una nota al calce del artículo por el consejo editorial que explicaba que tales objetos podrían ser desde insectos o pájaros hasta partículas en suspensión, pero fueran lo que fueran, no estaban más allá de nuestra atmósfera. En lo personal me inclino por pájaros. Sabiendo que el caso de Kenneth Arnold pudo ser una confusión, y no habiendo ningún tipo de evidencia, era obvio que este caso carecía de distinciones para ser considerado como un hito.

Informe aparecido en volumen anual de la Revista L'Astronomie en 1885 sobre los objetos vistos por Bonilla
el 12 y 13 de Agosto de 1883.
De igual forma el caso Bonilla también fue una confusión, pero involucró una asociación científica y había evidencia fotográfica. Sin embargo, este caso parece no haber sido lo suficientemente difundido, además de que el caso Arnold es Norteamericano, así que la proclama reunió las firmas necesarias, adhiriéndose gran cantidad de investigadores, sino casi todos, de América; por lo que el caso de Kenneth Arnold se había convertido oficialmente en el símbolo del inicio de la investigación OVNI, es decir, en el primer caso de un objeto desconocido que motivó una acción por parte de autoridades oficiales o gubernamentales. Ahí estaba el meollo del asunto, no en el primer caso de un objeto extraño.

¿Pero se justificaba tomar el caso Kenneth Arnold como un hito de la investigación?

La historia es harto conocida, por ser repetida una y otra vez en cuanto libro se ha escrito sobre el tema OVNI, casi resulta molesto seguirla leyendo en nuevos libros; aunque en lo personal me disgusta más leer sobre el caso del Profeta Ezequiel. ¿Pero porqué es casi molesto leer sobre el caso Kenneth Arnold? Pues porque fue la prensa quien inicio todo el alboroto. No fue Arnold, sino el reportero William Bequette quien acuñó el término “Platillo Volador” como una maldición que hoy seguimos padeciendo con la prensa actual, que inventa historias, las modifica o publica cosas que el testigo no dijo o las dijo en otro contexto.

En esencia, la historia de Arnold mencionaba el avistamiento de 9 objetos brillantes que se movían por el cielo como lo haría un platillo al ser lanzado al agua; lo que en México se llama “hacer patitos”, lanzando piedras planas en vuelo rasante para que reboten en la superficie del agua; quien logre hacer más rebotes, gana. En el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua puede encontrarse como “Cabrillas”. Si Arnold hubiera dicho “Se movían como haciendo cabrillas”, tal vez la historia hubiera sido otra. Este juego también se conoce con el nombre de Epostracismo, lo que nos lleva a un rico recorrido de la búsqueda de las raíces de este término en este y este lugar.

Juego conocido como "Cabrilla", popularmente llamado "Hacer patitos.
Crédito de la imagen: Wikipedia.
La opinión pública y las notas posteriores no tardaron en transformar la descripción del movimiento de los objetos extraños en el propio objeto extraño, así que el objeto extraño fue bautizado como “Platillo Volador”, convirtiéndose para la historia en un objeto redondo, oblongo, metálico, y que vuela por los aires.  No se necesitó de mucho para que el cine se encargara de establecer la conexión con el espacio exterior, tornándolos en vehículos tripulados. La falta de una descripción certera por parte de un piloto comercial generaba curiosidad entre la gente; ¿qué podrían haber sido aquellos objetos que ni un piloto con experiencia pudo describir de una manera precisa? Una semana más tarde otro evento incrementaría la curiosidad de la población. Durante los primeros días de Julio de 1947 en el poblado de Roswell, Nuevo México, algo había causado una extensa movilización de las fuerzas armadas, la razón pudo ser leída el 8 de Julio de 1947 en el ROSWELL DAILY RECORD. La nota decía que un ranchero no identificado había dado aviso al Sheriff de que, en los campos de su rancho, a las afueras de Roswell, había caído un objeto; un disco volador. No se daban más detalles del objeto, sin embargo, mencionaba lo siguiente: "La Oficina de Inteligencia del Grupo 509 de Bombarderos de la Base Aérea Militar de Roswell, anunció hoy al mediodía que el campo había entrado en posesión de un platillo volador".

Los anales oficiales se vieron engalanados por un reporte de puño y letra del propio Arnold, en el que se podía ver un objeto muy alejado de la forma circular, más bien era un objeto de forma híbrida, al frente con forma parabólica y la parte trasera terminada en forma de "V" un tanto alargada, sin un solo detalle adicional más que el propio movimiento que ya había descrito a Bill Bequette.

Este modelo nos recuerda a los intentos por hacer volar un artefacto conocido con el nombre clave de V-173 o Vought V-173, informalmente llamado "El Pancake Volador" (Hot Cake en México), también se le llegó a llamar "La Tortilla Voladora".

Una suerte de lenteja voladora con dos propelas frontales, un par de ejes de aterrizaje con zancos, y un tren trasero muy corto que lo hacían tener una inclinación cerca de los 45º cuando se encontraba en reposo. Contrario al relato de Kenneth Arnold, este avión experimental viajaba al revés, es decir; Arnold describió que el objeto en forma de "D", como lo describe el investigador Milton W. Hourcade, volaba en dirección a la "panza" de la letra, pero el prototipo V-173, volaba en dirección contraria. ¿Falla de percepción de Arnold? Además, Arnold nunca dijo que el objeto tuviera hélices o alas. Sin embargo, la cabina es bastante exacta para describir la especie de cúpula que traspasaba el cuerpo del artefacto, y que pronto llenaría las portadas de revistas y periódicos. El modelo V-173 de la Marina tenía una cabina con gran visibilidad hacia todos los ángulos posibles, así que muy bien podría ser este el artefacto visto. Pero hay algunos detalles que veremos ahora.

Vought V-173 (Flying Pancake) 1942.
En las pruebas de laboratorio resultó muy difícil lograr estabilizarlo, sin embargo, los intentos siguieron hasta que se logró hacer la prueba de vuelo. En las pruebas en tierra, la caja de cambios produjo niveles inaceptables de vibraciones; Sin embargo, en el aire tenía un desempeño extraordinario, a altas velocidades, pero, sobre todo, a velocidades muy bajas. Charles Lindbergh tuvo la oportunidad de volarlo y quedó fascinado con la facilidad de manejo y, por supuesto, con sus capacidades extraordinarias de vuelo a baja velocidad. Viéndolo en el aire, se ajusta perfectamente a lo descrito por Arnold en un inicio al periodista del "East Oregonian". Sin embargo, y a pesar de que este aparato voló por primera vez el 23 de noviembre de 1942, fue retirado el 15 de marzo de 1947 sin haber entrado en servicio, poco más de 2 meses antes de la experiencia de Arnold; además hay otro factor interesante; fue construido un sólo modelo experimental. Sí este fue el modelo que Arnold vio, entonces pudo haber sido en alguna travesía no oficial, como por ejemplo al ser trasladado a otras instalaciones.

Pero la historia de este modelo no acaba ahí, un mes antes del avistamiento del 24 de junio, se publicó en el número de mayo de 1947 de la revista MECHANIX ILLUSTRATED, un reportaje especial sobre el V-173, donde se le ve como el transporte del futuro, incluso para ser utilizado por la población civil. Era más que obvio que el artefacto había sido desclasificado y ahora pertenecía al dominio público.





Finalmente fue desguazado junto con dos modelos posteriores basados en él, que se conocieron como XF5U, cancelados 2 días después que el V-173, el 17 de marzo de 1947. Actualmente, el modelo V-173, tras una restauración de 8 años, se encuentra en el Museo Nacional Del Aire y del Espacio del Smithsoniano.

Más tarde, cuando Arnold se dedicó a promover y dar publicidad a su caso, se le vio mostrando un diseño de la artista Laura Schussler, utilizando como modelo una talla en madera realizada por el propio Arnold poco después de su avistamiento, un objeto completamente distinto al que había reportado en un principio, generando toda clase de teorías conspiratorias en torno al cambio, y contribuyendo a confundir a la opinión pública.

Curiosamente, la representación artística sólo muestra un objeto, no los 9 que había mencionado en la narración al periódico, o en su informe enviado a la U. S. A. F., fechado el 12 de Julio de 1947. En ese reporte aparece el dibujo en el que el modelo es distinto al del boceto de Laura Schussler, pero tampoco aparece un diagrama detallado de la formación que llevaban los extraños artefactos que vio recorrer el cielo de Norte a Sur aquel día cerca de las 3:00 PM.

En un principio, se pensaba que podría tratarse del "Ala Voladora", un prototipo de bombardero pesado conocido como YB-49, Sin embargo, su primer vuelo tuvo lugar el 21 de octubre de 1947. Se hicieron 3 unidades a partir de aviones YB-35, sustituyendo los motores de pistón por motores a reacción. Nunca entró en producción y fue cancelado casi de inmediato en favor del más convencional, pero obsoleto diseño de hélices del CONVAIR B36 Peacemaker. El YB-35 hizo su primer vuelo en junio de 1946, y se canceló en 1949. El B36 hizo su primer vuelo el 8 de agosto de 1946, y fue retirado el 12 de Febrero de 1959, pero este difícilmente pudo haber sido confundido con un artilugio extraño, pues su forma era la de un avión convencional. A pesar de que las formas del YB35 y YB49 parecían ajustarse a la segunda forma mostrada por Arnold, no eran exactos del todo, pues contaban con estabilizadores y hélices, cosa que no presenta el modelo dibujado por Laura Schussler.


Así que el siguiente sospecho en la lista es un extraordinario modelo de avión a reacción de tecnología alemana, recuperado por los aliados al derrotar a Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial. Este avión de construcción muy simple, pero con un desempeño asombroso era conocido como el HORTEN HO 229, conocido también como HO IX o simplemente GOTHA, construido para el Tercer Reich por los hermanos Walter y Reimar Horten bajo la anuencia y supervisión de Hermann Göring, siguiendo su Proyecto 1000x3 (llevar 1000 kg de carga a más de 1000 km, y a una velocidad de 1000 Km/h). Se hicieron 3 prototipos, la versión 1 como planeador, el fuerte de los hermanos Horten, que voló el 1 de marzo de 1944; la versión 2 se construyó con un motor JUMO 004, ya que el motor acostumbrado, el BMW 003, no estaba disponible; hizo su primer vuelo en enero de 1945, pero el 18 de febrero tuvo un accidente, estrellándose al incendiarse un motor tras 2 horas de vuelo. Este se considera el primer prototipo. El entusiasmo de Göring no podía ser mayor, y ordenó la inmediata producción de 40 unidades, sin embargo, el destino los alcanzó y la tercera versión del Horten HO 229 (V3) se quedó en el montaje final, no pudo entrar a producción. Finalmente fue abandonado al terminar la guerra.

Con la entrada de los aliados y el ejército ruso a Alemania, el saqueo tecnológico era la prioridad máxima bajo las órdenes de la Operación Paper Clip, con ella se hicieron del primer planeador y el Horten HO 229 V3, enviándolos de inmediato a la NORTHROP CORPORATION para su evaluación. El VIII cuerpo del General Patton fue el responsable de la captura de estos artefactos, llevando además indicaciones precisas de recuperar cualquier adelanto tecnológico y destruir el resto para que no cayera en manos del ejército ruso. Actualmente el HORTEN HO 229 V3 recuperado se encuentra abandonado en el área de restauración del Museo Smithsoniano.


Sorprendentemente, el HO 229 fue construido de forma mixta, sección central y cabina del piloto en estructura de tubos de acero y el resto de madera. El uso de la madera se debió a la escasez de aleaciones ligeras como el duraluminio.

Tras la guerra, los hermanos Horten revelaron un secreto, dijeron que habían mezclado polvo de carbón con el pegamento y la pintura para que el aparato absorbiera las ondas electromagnéticas, con lo que este portentoso avión se convirtió en el primero con tecnología STEALTH (Furtivo), es decir, invisible al radar. Ni tarda ni perezosa, la compañía Northrop hizo un duplicado y probó sus aptitudes. Con el correr de los años, y bajo el nombre NORTHROP-GRUMMAN, nos dio el "B2-Spirit", único modelo del tipo ala volante que fue producido en serie para las fuerzas armadas. Su primer vuelo tuvo lugar el 17 de Julio de 1989, pero no entró al servicio activo sino hasta abril de 1997 con 20 unidades aún en servicio. Por otro lado, la Compañía Lockheed diseñó y produjo el "SR-71 Blackbird", cuyo primer vuelo fue el 22 de diciembre de 1964, entrando en servicio en 1966 con 32 unidades; fue retirado en 1998. Lockheed  también diseñó y construyó el F-117 Nighthawk. Su primer vuelo fue el 18 de junio de 1981 y entró en servicio el 15 de Octubre de 1983, se construyeron 64 unidades y finalmente fue retirado el 22 de Abril del 2008.




Estos 3 portentos del aire cuentan con el preciado sistema de la tecnología Stealth, cuyo principio básico fue desarrollado por los hermanos Horten.

Restauración de la aeronave de los hermanos Horten 
No hay mucha duda de qué pudo haber querido representar Arnold con ese segundo bosquejo, y tampoco era muy difícil suponer que los norteamericanos probaban todo tipo de diseños para sus aeronaves. Estos nuevos modelos son los sospechosos comunes, tal como lo fue en 1989 el F-117 como el causante de la oleada belga de finales de 1989 y mediados de 1990 en sus incursiones sigilosas a Gran Bretaña.

Sin embrago, de regreso a 1947, un suceso ocurrido poco después del avistamiento de Kenneth Arnold, y unos días después del circo causado por el evento Roswell, nos haría volver la mirada a la primera versión del caso.

El 7 de Julio de 1947, salen a luz pública dos fotografías tomadas por William A. Rhodes en Phoenix, Arizona, en las que podemos ver un objeto bastante similar al del 24 de junio, sólo que la parte trasera parece ser recta, aunque el movimiento y la orientación que se ve en la imagen, se asemeja a la forma descrita en el informe entregado por Arnold a la U. S. A. F. el 12 de Julio de 1947.


Este movimiento era característico de cierto tipo de modelos que intentaban alzar el vuelo de manera vertical para luego tomar la horizontal, de tal manera que la parte trasera parecía caer con respecto a la parte frontal del artefacto. Tal fue el caso del AVRO-Y, conocido también como el AVRO-SPADE, AVRO ACE, o simplemente el AVRO OMEGA. Empero, este artefacto comenzó sus pruebas en 1952.


Sin embargo, la foto Rhodes, nos da a entender que alguien ya experimentaba con este tipo de artefactos en el año en que Arnold tuvo su experiencia. ¿O acaso Rhodes había hecho un trucaje para matar dos pájaros de un tiro? Afirmar el caso Arnold, y figurar con el suyo. Veamos.


No sería el primero ni el último en lazar objetos al cielo para fotografiarlos y después mostrar las imágenes para gritar que ha visto uno de esos... ¿Cómo? ah, sí... Platillos Voladores como los de Arnold.

Sin embargo, en el inconsciente colectivo ha quedado grabada a hierro y fuego la marca indeleble de "Un artilugio circular con forma de dos platos soperos invertidos unidos por sus bordes"; descripción que se repitió hasta el cansancio por 3 décadas, como calcada, brincoteando de libro en libro, de relato en relato y de plática en plática; siendo el sello que, aún sin mencionar "PLATILLO VOLADOR", daba la descripción de un hecho que debería ser tomado como real por el simple detalle de parecerse al relato periodístico del “East Oregonian” para el caso Arnold de 1947. Un arquetipo había nacido y ya no se podía hacer nada por evitarlo, la bola de nieve rodó y lo sigue haciendo.

A ciertos intervalos sucedían cosas que avivaban la idea, aparte del Cine y la Ciencia Ficción, como por ejemplo los prototipos de aeronaves circulares, que fueron un rotundo fracaso, pero crearon en el pueblo la conciencia de que el Gobierno deseaba hacer suponer a la opinión pública que los artilugios eran suyos, dejando por sentado y pasando a segundo plano que tales artefactos existían. Por un lado, como una medida de encubrimiento para esconder la verdad sobre los platillos volantes, y por otro, la confirmación implícita de que algo había caído en Roswell y de ahí estaban tomando las ideas para esos nuevos modelos, intentando emular la tecnología rescatada en varios siniestros alienígenas, dando comienzo a las teorías de conspiración que no se sublimarían sino hasta 1980 con los relatos delirantes de Paul Bennewits, chivo expiatorio de organismos oficiales del gobierno para continuar con la mentira OVNI aún en tiempos de la Guerra Fría.


Bennewitz era un hombre que tendía a desvariar con el tema OVNI y se lo tomaba muy en serio, gracias a él surgió el mito de "Los Papeles de Dulce", como se conocían los documentos sobre una base subterránea donde se sospechaba que se llevaban a cabo experimentos genéticos en vías a la hibridación extraterrestre, además de esconder oscuros tratados entre autoridades del gobierno y estas entidades para un plan de secuestros a gran escala con fines experimentales. Las piezas del rompecabezas ya existían, así que no era difícil que alguien las uniera, aunque no formaran parte del mismo escenario, incluso surgieron los oportunistas que nunca faltan, como el segundo Rambo norteamericano llamado Phil Shneider que, según se dice, disparó y mató a dos grises en esa "base secreta", tenía las heridas para probarlo y las mostraba en cuanta conferencia hizo sobre su proeza. Al igual que el Capitán Kirk, no tenía empacho en quitarse la camiseta a la menor provocación. Pero lo que mostraba se parecía más a una cirugía a corazón abierto que el impacto de un arma de "rayos láser".


Estos detalles, más tarde fueron aprovechados por Bob Lazar, un supuesto ingeniero de la zona S4 dependiente de la base de Groom Lake, conocida luego como "El Área 51", la cuna de la investigación Militar-Alienígena, de donde salían los prototipos resultado de la ingeniería inversa practicada a los "platillos" siniestrados 5 décadas antes.


Como se puede ver, el concepto "Platillo Volador" es la base de cuanta idea loca surgió en torno al tema, ramificándose de maneras insospechadas hasta crear una realidad alterna que el común de la gente dejó de percibir pero, según los defensores, es tan real como la conspiración que intenta ocultarla.

Hoy, no importa que muchas cosas parezcan delirantes, que parezcan cosas de la ciencia ficción, o que sean desvaríos de quienes quieren vivir esa realidad alterna en el mundo real, pues se tiene el candado maravilloso de las teorías de la conspiración y ellos saben que entre más se niega un hecho, más se grita que es verdad. Así que se ha creado en los entusiastas la tonta idea de que, al intentar desmentir estos delirios, lo que se hace en realidad es intentar encubrirlos. Por tal razón, ninguna agencia oficial ha salido ya a intentar de deshacer entuertos relacionados con el tema.

Es entonces cuando los muy creyentes dicen que se es un agente de la CIA, o que se recibe un cheque por escribir que todo es mentira intentando tapar el Sol con un dedo. Los menos agresivos dicen que te han manipulado para creer que no es verdad todo lo que para ellos es una "realidad comprobada", pero que sólo se basa en dichos, papeles sacados de contexto, estudios mal interpretados y demás, de los que sólo sacan los encabezados sensacionalistas pero que en el grueso de sus explicaciones son vagos y nada contundentes. Curiosamente, la ufología funciona igual que la creencia en Satanás, de quien se dice que su mayor engaño para tener éxito es hacernos creer que no existe.

Ejemplos tenemos muchos, la propia ufología para no ir más lejos. La ufología se usa para estudiar el OVNI, pero no como un objeto desconocido que puede tener una explicación mundana, sino como el propio objeto, en el entendido de que para ellos OVNI = Platillo Volador = Artilugio tecnológico = Vehículo Tripulado Extraterrestre. Así que intentan sacar teorías y explicaciones sobre su existencia, comportamiento, procedencia y funcionamiento sin quitarle el ropaje de confusión que encierra el propio término OVNI; que a estas alturas sabemos que sólo se refiere a un objeto desconocido que surca el cielo. Por lo tanto, ni siquiera el supuesto de que proviene del espacio exterior tiene sustento alguno, porque no hay un sólo objeto de esta naturaleza que realmente haya sido estudiado. Es como querer saber todo acerca del objeto dentro de un paquete sin abrir el empaque en que viene envuelto.

Pero es divertido imaginar, suponer, creer y hasta inventarse teorías de café que han llenado libros, revistas, espacios televisivos y cinematográficos a lo largo de estos 70 años. Y lo que falta.

Así que... ¿Qué es lo que celebramos este día? ¿Qué vio en realidad Kenneth Arnold aquella tarde de junio de 1947?

Un apunte final:

La última gran teoría que he visto con respecto a lo que pudo ver Arnold, la leí el año pasado en el blog del Ingeniero Químico Luis Ruiz Noguez. Su artículo se titula "Kenneth Arnold y los pelícanos". Como posibilidad me parece muy plausible, sobre todo con la distorsión que puede causar el vidrio de las ventanillas de la cabina de la avioneta, la idea vino del investigador británico James Easton, de quien ya hablamos en este blog cuando se trató el falso caso de Nashville de 1989, descrito aquí.

Leopoldo Zambrano Enríquez.
Informe UFO
Monterrey, Nuevo León. México.

sábado, 1 de abril de 2017

Primer nivel con tecnología de punta

El periodismo sensacionalista del misterio, específicamente el del tema ovni, rama en la que todo mundo cree que cualquiera puede decir lo que sea sin que le salga cola, ha dado notas que, a lo largo de la historia, han llenado los anales de la ovnilogía de basura. Pero, aunque no podemos adjudicarle todo el mérito, sí podemos darle la distinción de ser quien, entre el grueso de la población, ejerce mayor influencia.

The Twilight Zone - Death Ship - 7/Febrero/1963
En alguna parte de la historia, la ovnilogía y el periodismo empezaron a mezclarse, no sabemos quién absorbió a quién, pero, al menos, sabemos que el periodismo fue primero y éste se basa en contar buenas historias, no en decir grandes verdades. Si a eso le agregamos el sensacionalismo de los divulgadores del misterio, se llena el panorama de especuladores en torno a un tema que ya de por sí fue considerado como el mayor misterio del siglo XX por los mismos que lo promovían allá por los años 70 debido, en gran parte, a que resultaban algo ineptos para dar explicaciones.

En algún punto, el sentido periodístico y el interés ovnilógico se combinaron creando un híbrido que se erigió en juez y parte de los eventos ovni. Hoy se autodenominan expertos por tener un programa de ovnis que se ha emitido por más de tres décadas o por una carrera de más de cuatro en el periodismo. Sin embargo, lo único que salta a la vista es sensacionalismo aprovechando sus credenciales para vivir del pensamiento mágico del público que poco o nada sabe del tema y está habido por ser sorprendido.

En el pasado, ambas profesiones estaban bien definidas, mientras unos se dedicaban a informar, los otros se dedicaban a investigar para desentrañar el misterio. Los primeros recurrían a los segundos para escribir notas informadas sobre el tema. Pero, como todos sabemos, el periodismo tiende a reformular la realidad para contar una historia interesante que venda.

Por esa razón los híbridos, a quienes llamo ovnílogos de tercera generación, se dedicaron también a informar cada acontecimiento que sucedía sin pararse a pensar que con su labor contaminaban el campo aún virgen entre la población. Daban hasta el más mínimo detalle de una supuesta abducción, por ejemplo; provocando entre la población la lógica consecuencia de creer que habían sido partícipes de algo similar por confundir patologías del sueño con lo que la prensa ovnilógica divulgaba acerca de las sensaciones y padecimientos de la gente que decía haber sido raptada por alienígenas.

The War Of The Worlds (1953)
Como el burro que tocó la flauta, surgen los supuestos “Programas de investigación OVNI", que pretendían dar a la opinión pública lo que los medios "oficiales" parecían ocultar y la prensa deformaba, creando una conciencia de secretismo y ocultamiento para mantener el estatus quo, escudándose en la cansina reseña de la emisión radiofónica de 1938 narrada por Orson Welles desde el “Mercury Theatre”, dando así origen a las teorías de conspiración. Estas incipientes historias que empezaron a ver la luz a finales de los 60 con el libro de John G. Fuller, marcaron a una cuarta generación de ovnílogos que, viendo lo que la tercera generación hacía, y con cámara en mano, se dedicaron a reportar cuanta historia les era contada sin verificación alguna, tornando a la ovnilogía en un saco de ocurrencias y anécdotas carentes de cualquier viso de investigación.

Estos ovnílogos de cuarta generación son recopiladores periodísticos, no investigadores encaminados a resolver casos. Desvirtuaron la ovnilogía transformándola, en el curso de dos décadas, en una derivación forteana, un receptáculo de cosas extrañas bajo la premisa de que todo es posible, nada debe ocultarse, y todo debe publicarse, pero sin una pizca de interés en sus orígenes, anteponiendo sus propias ideas del caso para dirigir la “investigación” hacia su propio punto de vista, de tal forma que si una nube de globos pasaba por los cielos de alguna ciudad de México, se trataba de una "flotilla" de ovnis, sin haber hecho, o sin querer hacer, verificaciones; o si aparecía una vaca muerta, era un claro caso de mutilación de ganado por extraterrestres, porque así lo dice la literatura del tema, despreciando explicaciones racionales o comunes para la muerte del animal, además de salpicar sus historias con detalles intrigantes muchas veces inventados.


Gracias a la tercera generación de ovnílogos se creó también la conciencia de que "ellos" (los extraterrestres) ya están aquí, de tal forma que la cuarta generación, dando por sentado esto, se dedica a tratar de saber por qué y para qué están aquí. Como alguna vez dijo un ex-compañero ovnílogo en un programa de televisión a nivel nacional a principios de los 90: "Debemos dejar el debate de si existen o no, ¡ya están aquí! ¿qué vamos a hacer?". ¿Eh? Si, por supuesto. Y así lo repiten los ovnílogos de la cuarta generación.

Con cada generación que sucede a la anterior, se va diluyendo el poco conocimiento adquirido, el sentido crítico, el pensamiento racional, se olvidan de los casos resueltos, o crean dudas para seguirlos explotando, de tal forma que para la cuarta generación es suficiente con lo que un testigo relate, como si éste fuera la voz de la verdad o no pudiera equivocarse en su percepción de un evento OVNI, si es que realmente sucedió, con la convicción de que todo lo que diga un “iluminado” debe ser reportado. Creen que con sólo ir al campo, llevar su cámara y entrevistar testigos es suficiente, pero no saben cómo manejar la información que han recabado, cómo contrastarla, cómo convertirla en datos útiles o cómo sacar algún conocimiento de ello; sin embargo se ufanan de haber estado en el lugar de los hechos, y esa es razón suficiente para publicar sus hallazgos aderezados con las experiencias acumuladas durante el viaje de ida y regreso, ideas personales y demás, no así con un estudio objetivo basado en el método científico ajustándose a los resultados del estudio de la información que han ido a recolectar. Quienes se dedican a divulgar el fenómeno se conforman con sólo dar constancia de lo que alguien dice, de lo que los testigos creen y no de poner a prueba todo lo dicho porque, como periodistas que son, se escudan en el pretexto de “si lo dice un tercero y tiene interés periodístico, entonces es noticia”, pero, ¿cuál es el criterio utilizado para decidir qué tiene interés periodístico y qué no lo tiene cuándo el periodista y el ovnílogo son la misma persona? ¿su experiencia de investigación, si la hay, o lo que el público pide?

Por otro lado, en su lado ovnilógico, tienen miedo de no decir lo que la gente quiere escuchar, no contradicen a sus fuentes, porque de lo contrario se quedarán sin más casos con qué llenar sus excesivas participaciones en los medios sociales, así que surge una especie de pacto silencioso en el que ambos salen ganando gracias a la postura diplomática de sólo preguntar, escuchar y divulgar, no son investigadores, sólo son portavoces, reproductores pregonando en los medios que tienen una gran oleada encima y que el problema de los ovnis debe ser enfrentado. ¿Con qué evidencia? ¿Con un puñado de relatos no investigados, no contrastados ni confrontados? ¿Con qué pretenden llegar a la Secretaría de la Defensa Nacional solicitando una comisión de estudio? Y sobre todo ¿Con qué cara después del desastre mediático del 2004 tras lo de Campeche?

Hoy se tiende a pensar que en cualquier cosa en la que se crea es correcta y todo mundo debe enterarse, aunque no se haya concluido nada, además de que se enfrascan en un concurso de popularidad donde un cúmulo de "likes" en una publicación o un gran número de reproducciones en un canal de video valen más que la concienzuda reflexión y razonamiento mesurado que ponga en su justo lugar las piezas del rompecabezas para poder definir qué es lo que el testigo, entre toda la maraña de recuerdos que ha narrado, vio, o tratar de definir qué partes del relato se ajustan a la realidad y cuáles son producto de sus delirios. No se intenta decir con esto que todo aquel que reporta un ovni es un alucinado, pero en un país donde se cree más en lo que diga un reportero dominguero de ovnis que en lo que diga un vocero de la propia NASA, hay muchos prospectos que querrán reclamar sus 15 minutos de fama, y con tanto espacio que se le da a este tipo de periodismo, no faltan los espontáneos cuyas historias tengan “interés periodístico” y cumplan su sueño de aparecer en “la tele”, aunque ese momento sea tan efímero como un suspiro y sólo les sirva para vivir el resto de sus vidas con la satisfacción de haber estado donde pocos llegan.

Obviamente que el show debe continuar, y cada espontáneo es uno más, pero algunos se quedaron con el sabor dulce de la “fama” y se convierten en colaboradores, pasado a un grupo de “elite” que tendrá participaciones esporádicas, aunque con mayor frecuencia que el resto de los mortales. Esto va creando una conciencia entre los demás de que pueden aspirar a la fama, muchos se quedan en el camino y sólo llegan a ser cautivos de su ilusión por el tema adorando a quienes lo han logrado; “Síndrome de Don Eme”, le llamo, en alusión a una vieja película de Ignacio López Tarso titulada “Cayó de la gloria el Diablo” (México-Estrada-1972).

Hoy (30 de marzo), mientras escribo este artículo, tengo de fondo el programa de T3M NOTICIAS: “Las verdaderas noticias”, que se emitió esta tarde; disfrutaba de una buena taza de café y me llamó la atención el anuncio de unas fotografías ¡extraordinarias!, ¿Qué no lo es en esos programas?, nadie vende pan frío, que habían visto la luz gracias a hombres comprometidos con la verdad. Cuando en programas así se alude a la verdad, hay que verlos sin distracciones porque prometen circo. Como decía mi padre, dime de qué presumes y te diré de qué careces.


Y no me defraudaron, no pude contener la carcajada al ver de qué fotografías se trataba, casi escupo el café sobre el monitor. Presentándola con la consabida frase que es más un juego de palabras “esta es una auténtica fotografía de un ovni”, muestran un plato harto conocido y más viejo que Matusalén. ¿Acaso no hay algo nuevo digno de verse y que no sea sacado de Youtube?, cosa que antes criticaban. Lo que me retumba en este momento es lo de “auténtica fotografía”, claro, si la muestra debe ser auténtica, la estamos viendo, ¿no?, pero a mí lo que me interesa es saber si lo que está dentro de ella es auténtico, ¿qué me importa el medio en que la muestren? Este juego de palabras ha sido la constante de todos y cada uno de esos programas de periodismo de feria, que han llenado a la ovnilogía sólo de ocurrencias, pero sin aportar el objeto en cuestión. Una imagen del objeto no es el objeto en sí, decía Magritte en su obra pictórica "La traición de las imágenes", así que resulta irrelevante que se tenga un video o una foto, porque pueden trucarse o pueden mostrar cualquier otra cosa que nada tenga que ver con el tema, pero que alguien se ha propuesto vender como algo extraordinario, como aquellas fotos sacadas a gaviotas que tanto circulan por internet como ovnis.


Las fotos en cuestión han estado circulando desde que AMERICA ONLINE regalaba un “cd-rom” para conectarse gratuitamente a principios de los 1990, no son de ninguna forma novedosas ni algo por lo que Donald Trump perdería el sueño. ¡Son una vacilada!, o como diría el desaparecido Pedro Ferriz Santacruz de una forma más educada:


…y más que nada porque desde principios de este siglo se sabe que son un fraude. Las fotos han circulado en distintos sitios especializados en el tema con una historia que varía poco de un lugar a otro, pero hoy fue el colmó al presentarlas como producto de una filtración de “hombres comprometidos con la verdad”, casi equiparable al inicio tan “Misión Imposible” del primer libro de “Caballo de Troya” (Planeta-Benítez-1984). El relato “canónico” es el que cuenta después, que un fotógrafo las tomó con una cámara Canon AE-1, pero no mencionan la Canon T-90 que también llevaba ni que supuestamente era un fotógrafo profesional, aunque no se sabe su nombre. También da la fecha 27 de septiembre de 1989 para la toma de las fotografías, pero esa no es la fecha correcta, la fecha real de esas fotos es 14 de julio del mismo año, pero gracias a la de septiembre, se supo que las de julio eran un fraude.

Las imágenes de fondo, mientras el reportero habla, son geniales, Graham Bethune hablando, en “mute”, desvaneciendo su imagen con paneos de documentos desclasificados que nada tienen que ver con las fotos, pero que engañan al lego, y con ese estilo tan particular de narración, marca registrada de la casa, que invita al asombro.

Set de fotos del OVNI de Nashville - 14 de Julio de 1989
Cabe mencionar que Bethune fue involucrado por Michael Salla, el padre de la Exopolítica, en un fraude ocurrido a principios de los 90, cuando por medio de Graham se obtuvo una fotografía de un platillo volador posado sobre la cubierta de un portaaviones de la Marina de los Estados Unidos. Sin embargo, Bethune no la publicó, fue su socio Frank Chille quien lo hizo en 2008, según Salla, con lo que probaba, según él, una campaña de desinformación orquestada por la Marina. Salla está en lo cierto cuando dice que la fotografía es falsa, resulta bastante obvio, pero se equivoca en lo referente a la desinformación por parte de la Marina y al origen de esa imagen, porque esa fotografía no es tal, se trata de un montaje ideado en 1990 por el semanario sensacionalista canadiense Weekly World News, como una predicción para 1991. La historia terminó por escribirse hasta febrero de 1992 y, de la cuál, se hizo una serie de 7 reportajes que explotaron la falsa noticia hasta 1998. Con cada artículo que se escribía la historia se tornaba más bizarra. Graham Bethune murió el 30 de octubre de 2006 sin saber la verdad, como tal vez pase con Salla, que a la fecha no ha mencionado a la revista canadiense en su cruzada contra la “desinformación”, tal vez porque lo que realmente busca sea algún puesto en el gobierno por presión popular gracias a sus artículos sobre campañas de desinformación, como el otro grupo liderado por Steven Greer, The Disclosure Project, del que ya no se dice nada.


De Bethune sólo puedo decir que tal vez hizo lo que haría cualquier persona cuerda con los entusiastas de los ovnis, tal como parece haberlo hecho también con las fotos de Nashville. Y es que los cruzados de “la verdad” no descansarán hasta obtener lo que quieren, y como reza el dicho, pide y se os dará, pues les dan, que sea verdadero o no, es otro boleto, imagino a Bethune riendo de lo lindo al colar claras fotos fraudulentas entre los entusiastas, esto queriendo ser benigno con él, porque también pudo haber sido un entusiasta engañado como muchos otros o un busca fama, como tantos jubilados que se suben al tren del show mediático, ¿quién lo sabe? Por lo menos se sigue hablando de él como si aún estuviera vivo tras 11 años de haber fallecido. ¿Me pregunto si esos reporterillos de feria sabrán que está muerto?

Un buque de colección de inteligencia soviético, se aproxima a la popa del portaaviones USS Franklin D. Roosevelt en marcha en el Mar Mediterráneo en abril de 1975. Las unidades militares soviéticas y norteamericanas controlaron estechamente a las fuerzas del otro durante la Guerra Fría.
(Foto cortesía de la Oficina de Apoyo Histórico de la Fuerza Aérea) 
Aquí me gustaría hacer un paréntesis para relatar someramente otro caso curioso que involucra a gente de “PRIMER NIVEL” y de “MUY ALTO RANGO” que sucedió a finales de los 70, pero que repercutió hasta entrados los 90, a mí me tocó de rebote en 1989. La historia comienza con una mujer coronel rusa, que además es ingeniero y piloto de pruebas con más honores de Rusia, imponiendo varios récords de aviación y logrando el reconocimiento de su gobierno, Marina Popovoch, orgullo nacional de la ex Unión Soviética, metida a ovníloga y promotora de la vida en el espacio. Muchos se refieren a ella como cosmonauta, pero ella nunca estuvo en el espacio, su primer esposo, Pavel Popovich, era el cosmonauta. Marina recorrió medio mundo apoyando el tema y aportó su granito de arena, o más bien su granito de entusiasmo al tema, cuando mostró con mucho orgullo una fotografía, copia de copia, de un supuesto ser extraterrestre procedente del estrellamiento de Roswell, en Nuevo México. La imagen circuló por todo el mundo, y la cadena de custodia iba a dar hasta el Dr. Joseph Allen Hynek, Stanton Friedman y un sinnúmero de personajes de la ovnilogía de tercera generación, según Linda Corriveau, artista plástica a quien había sido encomendada la organización del pabellón “Strange, Strange World”, de la feria Mundial “El hombre y su mundo”, llevada a cabo en la ciudad de Montreal, Canadá entre 1978 y 1981. La Feria Mundial en Montreal se llevó a cabo en 1967, pero a partir de 1968 se hizo una réplica de esta feria cada año, hasta 1981. El tiempo pasó, Linda se dedicó a otras cosas, hasta que, en 1991, leyendo el libro “UFO Crash Secrets at Wright Patterson Air Force Base” de James W. Moseley se da cuenta que durante la Segunda Conferencia Internacional OVNI “Diálogo con el universo” organizada por Michel Hessemann, investigador alemán, en Munich en 1990, Marina Popovich, considerada como una de las ovnílogas más prestigiosas de Rusia, mostraba la fotocopia del ser comentando que ella la había recibido de Félix Zigel, y éste a su vez del Dr. Joseph Allen Hynek.

¡Por Dios, está lleno de estrellas!

Imagen que Marina Popovich, orgullo nacional ruso
y una de las "mejores ovnílogas" de ese país, mostró
en la segunda Conferencia Internacional OVNI,
celebrada en Munich en 1990 
La imagen que tanto conmocionó a Linda, era la copia de una fotografía de lo que ella llamaba “El hombre de mis sueños”, escultura hecha originalmente en arcilla, luego en cera, por ella para la exhibición del pabellón que le habían encomendado 13 años antes. Cuenta su amarga historia tratando de evitar que se siguiera difundiendo su trabajo como si se tratara de un extraterrestre real, pero fue inútil, llegó a un punto de estar aterrorizada de cómo la jauría ovnilógica defendían su preciado tesoro. Todo mundo se subió al barco y hasta Stanton Friedman comentó, según cuenta Linda, que la forma de los ojos del ser de la fotocopia se ajustaba a la descripción que daban los testigos del incidente del 47. Por otra parte, lo que más sorprendía a Linda era que ella había entregado en mano al Dr. Hynek el paquete de prensa del pabellón, él sabía de qué se trataba, ¿Qué diría al distribuir la fotografía? En el libro de Moseley se incluía un reporte escrito por Antonio Huneeus en el que podía leerse que Marina Popovich había sido la primera en publicar la imagen que le había llegado por medio de Félix Zigel, quien a su vez la recibió de una fuente canadiense. Por otra parte, el autor del libro dijo haberla recibió del Mayor Colman Von Keviczky, director de ICUFON, en la ciudad de Nueva York, él la había obtenido de Hessemann y este de Popovich. Según Von Keviczky, el profesor Zigel había obtenido la foto en 1970, ¡8 años antes de que la escultura de Linda existiera!

Reproducción en cera de una escultura
original en arcilla de Linda Corriveau.
Exhibida entre 1978 y 1981.
Al ver lo imposible que resultaría detener la bola de nieve, Linda decidió contar todo escribiendo su experiencia, además de recopilar todo lo que la vinculaba con aquella exposición canadiense para la que modeló la figura, esperando que con el tiempo el asunto se arreglara. Su página aún puede leerse AQUÍ. Recomiendo su lectura porque es bastante ilustrativa de cómo se mueve el mundillo ovnilógico de esos personajes de PRIMER NIVEL con tal de ver cumplidos sus propios intereses, y cómo se engañan unos a otros con algo tan burdo como una simple fotocopia.


Regresando a las fotos de Nashville, el 27 de septiembre de 2007 fue el día en que me enteré que el misterio había sido resuelto, en 2013 publiqué una nota alusiva en Facebook dando cuenta de la noticia donde el grupo italiano “Centro Ufológico Taranto" (CUT) descubría el fraude, sin embargo, Jeff Rense ya lo había publicado desde por lo menos el 18 de agosto de 2000 en su sitio, RENSE, exponiéndolo también como un fraude. El investigador Kentaro Mori, desde Brasil, también le dedicó una entrada el 30 de julio de 2007.

Mientras que Jeff Rense menciona que las fotos salieron a la luz de forma anónima, el CUT refiere que las fotos fueron divulgadas por Wendelle Stevens a mediados de los 90 del siglo pasado, recordemos que la década de los noventa fue un semillero de grandes fraudes ovnilógicos que hoy reflota la ovnilogía de escaparate, entre ellos podemos mencionar, la entrevista al monigote moribundo en el Área 51, la autopsia al muñeco extraterrestre, el secuestro de la familia McPherson, el caso de Jonathan Reed, el caso de Carlos Díaz y la historia de Bob Lazar, entre muchos otros. Tampoco se debe olvidar que Wendelle Stevens impulsó la “carrera” del contactado suizo Edward Meier, dando amplia difusión a su supuesto contacto con seres de las Pléyades. Stevens era un coronel retirado, y ya sabemos lo que pesan los galardones militares entre los entusiastas del fenómeno ovni y la prensa amarilla ovnilógica, se dedicó a la investigación, tenía en su haber una enorme biblioteca sobre el tema además de un extenso catálogo de fotografías, en su mayoría de Meier; de este material, queda mucho en el sitio OPEN MINDS TV donde hay publicaciones post mortem de Stevens, fallecido el 7 de septiembre de 2010 a los 87 años.

Por otra parte, entre los comentarios de la nota de Rense, hay uno del Dr. Bruce Cornet, dedicado al tema ovni, donde habla de un miembro de la milicia al que se refiere como “X”, pero que tras seguir su rastro no es tan difícil saber que se trata de Bob Dean, famoso por dar a la luz el caso de “Víctor”, un informante anónimo que habla sobre el extraterrestre moribundo del Área 51, entrevista publicada en 1997 y que hoy va por su tercera edición, ya en DVD.

No es tan difícil saber por qué el tema tomó tanta importancia durante los 90, con tanto personaje de la milicia publicando altos secretos que a la larga no han dejado más que un montón de basura como en un salón de clase tras la fiesta de fin de cursos.

Mientras que Rense da el crédito del descubrimiento a su webmaster, James Neff, un analista brillante, el CUT y Kentaro Mori se lo dan al investigador escéptico británico James Easton, quien confirmó que el platillo volador era de hecho parte de un anillo de efectos luminosos utilizado en eventos y discotecas durante los años 80. "El humo y las luces no son parte del sistema de propulsión de una nave proveniente del planeta Almintanka, su propósito es poner a los terrícolas a tono". Easton menciona que la inspiración para tan curioso artefacto pudo venir de la película de Spielberg, “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo” (1977). En realidad, tanto Easton como Neff, llegaron al mismo resultado de forma independiente. El veredicto final: HOAX (engaño).

Pero hay algo curioso que los super “himbestigadores” de la tele no contaron, y es que en realidad hubo dos eventos fotográficos como mencionaba antes, uno ocurrido el 14 de julio de 1989, al que pertenecen las imágenes que muestra T3M NOTICIAS, que constaba de 5 fotografías, después se incluyó con el correr de los años una sexta, pero es un montaje o una recreación, y otro de una sola fotografía el 27 de septiembre de 1989. Vicente-Juan Ballester Olmos, en su catálogo fotográfico, FOTOCAT, da cuenta de estos dos eventos catalogando al primero, el de julio, como “fake”, y al segundo, el de septiembre, como "equipo de iluminación de una disco".

Con la primera secuencia de fotos, fue bastante complicado saber qué podría ser, sin embargo, hacía arquear las cejas hasta al Sr. Spock. Algunos ufólogos norteamericanos pensaban que podría tratarse de un objeto de utilería. Cuando de otra fuente anónima llega la última fotografía, dos meses y medio después, se dieron cuenta que se trataba del mismo objeto, pero en esta imagen podían verse más detalles, así que el tratamiento digital pudo contrastarla y dar más iluminación para dejar ver lo que en las otras no se veía por el exceso de luz que oscurecía el fondo. Ahora todo estaba claro, se podía ver la estructura de donde pendía el plato central.


Es aquí cuando pregunto ¿Dónde queda esa investigación de clase mundial, punta de lanza en México, que presume del uso de tecnología de punta cuando sólo repite viejos casos fraudulentos como si todo el mundo los hubiera olvidado? Si fuera de las fronteras de México, entre gente de PRIMER NIVEL y ALTOS CARGOS, coroneles, astronautas, mayores, directores de organizaciones en Nueva York, organizadores de congresos en Munich y físicos nucleares se embaucan unos a otros con la fotocopia de una escultura de cera, ¿qué se puede esperar de los grandes reporteros del tercer milenio que no discriminan nada, ni fotografías sacadas de viejas películas de ficción?

Joseph Goebbels (1897-1945)
¿Acaso creen que con su terquedad de estar machacando una y otra vez el mismo rancio fraude lo convertirán en realidad? Obviamente que no, pero Joseph Goebbels, ministro de propaganda del canciller Adolf Hitler, en uno de sus principios, el número 6, Principio de orquestación, decía:

“La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”. (Culturizando)

Por otro lado, con el correr de los años, la gente que se interesa en estos temas de forma seria va desapareciendo de escena, las mentiras se siguen repitiendo entre los entusiastas del tema y las soluciones van desapareciendo. Como el entusiasmo en la población crece exponencialmente, las verdades se van perdiendo bajo el sensacionalismo, la terquedad y el cinismo de los nuevos portavoces del tema que aplican el principio de Goebbels. Hoy el tema de moda es el contactismo, un tema que los reporta-ovnis saben que es mucho más difícil de rebatir puesto que sólo son cuentos, pero llaman tanto la atención cuando se mezclan con el misticismo rancio de los 70, herencia cultural y popular de las viejas prácticas esotéricas de finales del siglo XIX que dieron origen al movimiento “New Age”. Nadie dice nada nuevo, nadie muestra una verdadera evidencia de su supuesto contacto, nadie ve a los seres con los que el gurú en turno contacta, pero todo mundo quiere recibir la buena nueva, todo mundo quiere tener un viso de esperanza ante una existencia gris y caótica que muchos no pueden controlar, terminando por convertir el movimiento en una secta religiosa, con el gurú al centro y los adeptos en derredor escuchando el sermón.

La semilla que la tercera generación de periodistas ovnilógicos ha sembrado, empieza a dar sus primeros frutos, pero son una mutación extraña, desafiante, tienen dientes y defienden su labor furiosamente porque de ella viven. El tema ahora, como desde hace un buen tiempo, ha dejado de ser un tema de mera curiosidad científica para convertirse en un negocio, una fuente de ingresos en la que no importa si lo que se reporta es verdad o no, el periodismo ovnilógico ha tomado lo peor de ambos mundos y se ha convertido en un ser monstruoso que con tal de sobrevivir destruye todo a su paso para poner su bandera de triunfo. El miedo de Linda Corriveau estaba justificado entonces y está justificado ahora.

No puedo evitar recordar una vieja miniserie de 1978 titulada “La Palabra”, basada en el libro del mismo título de Irving Wallace, de 1972. Una expedición arqueológica da con un viejo manuscrito que cambiará la historia de la religión de todo el mundo. La novela inicia con las pláticas entre el director del proyecto al que han llamado “Resurrección Dos” y el director de la agencia de relaciones públicas que se encargará de hacer el anuncio de la nueva Biblia. El publicista es invitado al cuartel general en Ámsterdam para que se empape del proyecto y vaya planeando la campaña, pero al llegar, se ve inmerso en una serie de intrigas que ponen en tela de duda el descubrimiento original sobre el que se sostiene todo el proyecto.

¿Habrá alguien que ponga un alto a todo esto? ¿Habrá forma de hacerlo? Luchar directamente con estos entes es un sinsentido, lo que creo debe hacerse es apelar a la consciencia de las masas y tratar de educarlas para que, poco a poco, el suelo del que se nutren los vende misterios se hunda bajos sus pies.

Hay gente que lucha de manera invisible, y hay buenos investigadores entre ellos, pero no son conocidos porque no se muestran en un programa dominguero de televisión o porque no escriben en una revista cuyo contenido en mayoría son viñetas y notas curiosas, ya no se diga libros, porque ya casi nadie lee. La televisión, el cine y las redes sociales ahora son la fuente de información del gran público, ¿Para qué leer si en un video de Youtube de corta duración lo explican todo?

El problema de fondo en esta maraña de mentiras y notas sensacionalistas es la educación, y no porque crea que todo mundo deba saber sobre el tema ovni, no, sino porque con educación podrán hacer aflorar su pensamiento crítico, la curiosidad, el ansia de saber, distinguir la verdad por sí mismos entre tantas sandeces que las redes sociales ayudan a difundir en páginas y videos de cualquier hijo de vecino, por muy investigador que diga ser, y no lo que la televisión o un video de Youtube digan que es la verdad. En la ciencia no hay eminencias entre pares, todos ponen a prueba el trabajo de todos, y el trabajo que resiste los embates de los demás es el único trabajo digno de ser publicado y divulgado, en el periodismo ovnilógico todo cuela, todo vale y todo se publica, esté o no verificado. Hoy tenemos perpetuadores de misterios, no estudiosos buscando respuestas, aunque se escuden en la verdad o aunque se auto ensalcen como periodistas de PRIMER NIVEL CON TECNOLOGÍA DE PUNTA, el tema de hoy, como muchos otros antes de éste, deja de manifiesto que la investigación seria del ovnílogo se ve sometida por el sensacionalismo del periodista ovnilógico, y cuando los dos están en un mismo ente no se puede esperar algo que aporte un verdadero conocimiento, pues la primicia del uno sumada al sensacionalismo del otro, nunca dan algo que esclarezca el tema, sólo lo enturbia. Qué mejor día para publicar esto que hoy, 1 de abril, equivalente del día de los inocentes en los países sajones porque, tras leer el relato de Linda Corriveau y ver cómo se mueve esta ovnilogía de feria, sólo puede pensarse que se trata de una gran broma, una broma macabra que pretende secuestrar la realidad en pos de instituir un mundo paralelo que no vemos pero que, al parecer, se encuentra lleno de naves, alienígenas y fantasías hasta las orejas. Un mundo donde todo es posible, tal y como lo anunciaba la introducción de la mítica serie "The Twilight Zone" (1959-1964).

The Invaders - The Twilight Zone - 27 de enero de 1961

Post pegado en Facebook tras ver tan nueva e impresionante nota.

Leopoldo Zambrano Enríquez
Informe U. F. O.
Monterrey, Nuevo León. México.